Dónde está, qué le funciona en cada canal, y qué encontramos al mirar de cerca. Con las capturas de la mejor y la peor publicación de los últimos seis meses.
Es la única red donde su contenido alcanza volumen. También donde se ve, con más claridad que en ningún lado, que su tracción es prestada.
Ese post es el mejor y el peor dato del informe a la vez. El alcance lo produjo Sheinbaum, y no se transfiere a su marca. Es el mismo patrón del voto prestado, ahora visible en contenido.
El patrón no es el tema ni el formato. Es el sujeto. Lo que rinde es que haya alguien humano en la publicación. Lo que no rinde es el «nosotros» del boletín.
Lo que encontramos al buscar quién más publica su contenido. No son cuentas de troles: es una página.
«…les lleva años de ventaja» en la oficial contra «…ya llegó con años de ventaja» en la satélite. Casi idéntico, reescrito lo justo para que la plataforma no lo marque como duplicado.
Una publicación con 977 reacciones sobre 1,300 seguidores. La cuenta oficial, con 70,916 seguidores, tiene una mediana de 588. Proporcionalmente la satélite rinde unas noventa veces más.
Se registra como «Organización sin fines de lucro» siendo una página de fans. La categoría cambia cómo la plataforma distribuye el contenido.
Publica imágenes fabricadas de la aspirante — «así se vería en los 80's» — con 977 reacciones y 155 comentarios. No es material de la campaña oficial.
Manzanillo, igual que la base de la aspirante. Sola no significa nada; suma al conjunto.
Cuatro señales, dos de ellas fuertes. El umbral de esta metodología es tres señales independientes con al menos una fuerte, así que el caso se sostiene como coordinación.
Se probó coordinación. No se probó pago: eso requiere datos internos de Meta que nadie fuera de la plataforma tiene.
Tampoco se leyeron comentarios individuales. El texto de los comentarios de Facebook no es accesible en volumen, así que el análisis a nivel de cuentas personales — quién comenta, con qué patrón horario, con qué léxico — queda pendiente y requiere lectura manual.
Y una advertencia que importa: coordinación no es automáticamente fraude. Una estructura partidista que moviliza a sus simpatizantes produce señales muy parecidas, y eso es actividad política normal.
Dicho todo eso, el hallazgo tiene un filo incómodo para la aspirante: esta red amplifica a favor, no en contra. Si en campaña alguien documenta que su alcance depende de páginas satélite con contenido fabricado por IA, el problema es de fiscalización y es suyo.
El 11 de julio publicó exactamente el mismo texto en Facebook y en Instagram. Mismo día, mismo formato. Los resultados no se parecen.
Es una comparación controlada de laboratorio, y salió sola. Facebook le dio diez veces más volumen y casi el doble de tasa sobre su base.
Instagram no es su canal secundario: es un canal que no funciona. Y es justo el de Colima capital y Villa de Álvarez, la zona donde menos la conocen.
No es que Instagram sea peor por naturaleza. Es que publica ahí lo mismo que en Facebook, y esa audiencia no responde a eso. Indira Vizcaíno tiene 33,000 seguidores en Instagram; ella 13,000.
Dos plataformas bloquean la lectura automatizada. Dos cuentas verificadas siguen publicando información falsa sobre ella.
Alrededor de 21,000 seguidores y cientos de miles de likes acumulados. Ningún competidor del estado tiene cuenta verificable. Pero la plataforma bloquea la lectura: la cifra hay que confirmarla abriendo el perfil a mano.
3,251 seguidores, de información guardada sin fecha. No es un canal que decida nada en Colima.
Su biografía dice «Diputada Federal», cargo que dejó el 1 de noviembre de 2021. Sin publicar desde julio de 2023. Una cuenta con palomita azul le da credibilidad a un dato falso: es peor que no tener cuenta.
Dice que es presidenta municipal. Además, el usuario @rosibayardo de YouTube está libre y el dominio de su propio eslogan también: cualquiera puede registrarlos y hacerse pasar por ella.
Lo grave de las cuentas olvidadas no es el error. Es lo que revela: tres semanas después de su designación, nadie revisó el inventario.